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Mar 13 Jan 26 CET | Actualizado 03 Oct 25 16:09 CET
Pablo Neruda

La noche está estrellada

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A inicios del siglo XX, en un contexto de renovación socio-política, algunos jóvenes escritores -poetas en su mayoría- entran en contacto con la tradición literaria española a través del Centro de Estudios Históricos y de las actividades de la Residencia de Estudiantes. Son la «generación del 27», también llamada «generación Guillén-Lorca» o «generación de las vanguardias». Las generaciones del 98, 14 y 27 formaron la llamada Edad de Plata de la literatura española.
La modernidad anheladaEscritura y poderEl deseo narcisistaEl círculo Ridruejo y la poética del español enteroUn sótano más negro que mi reputación

El nombre de la generación rinde homenaje al máximo exponente de la literatura barroca del Siglo de Oro, Luis de Góngora (1561-1627), dado que entonces se cumplían 300 años de su fallecimiento.

Las obras de esta generación se caracterizaron por el uso de la metáfora y de nuevas palabras creadas para transmitir emociones intensas, intelectualidad, belleza y renovación.

Algunos de los poetas más destacados de este grupo fueron: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso o Emilio Prados. También lo fue el chileno Pablo Neruda, uno de los máximos representantes de la generación fuera de España.


Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
(Pablo Neruda, 20 poemas de amor y una canción desesperada, 1924)

El nombre de la generación rinde homenaje al máximo exponente de la literatura barroca del Siglo de Oro, Luis de Góngora (1561-1627), dado que entonces se cumplían 300 años de su fallecimiento.

Las obras de esta generación se caracterizaron por el uso de la metáfora y de nuevas palabras creadas para transmitir emociones intensas, intelectualidad, belleza y renovación.

Algunos de los poetas más destacados de este grupo fueron: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso o Emilio Prados. También lo fue el chileno Pablo Neruda, uno de los máximos representantes de la generación fuera de España.


Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
(Pablo Neruda, 20 poemas de amor y una canción desesperada, 1924)
Temas: Pablo Neruda, Generación del 27
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