De entre los aportes de la antropología posmoderna fue resaltar cómo todo poder político requiere para existir y darse a creer no sólo una mecánica, sino sobre todo una poética, un impulso estético, una retórica capaz de hacer conmovedora la desigualdad en que se funda, y de convertir lo obligatorio en deseable. El poder es inseparable de su representación. Un tramoyismo lírico y arrogante define su esencia. (Manuel Delgado)
Si Tristes Trópicos merece un lugar de privilegio dentro de la producción literaria etnográfica, no es tanto por las sugestiones científicas que incorpora como por ese tono de extraordinaria melancolía con que el más sobresaliente de los representantes de la antropología estructural evoca las circunstancias personales que le fueron conduciendo al descubrimiento de una vocación irreversible. (Manuel Delgado)