Empresarios y comunidades en España presionan por la puesta en marcha efectiva del tramo peninsular de la ruta ferroviaria del Mediterráneo. Esta infraestructura estratégica enlazará a poco menos de la mitad de la población española y a la mitad de sus exportaciones (más del 40% del PIB). Se estima el Corredor Mediterráneo como un despliegue necesario para aumentar la competitividad de las empresas, sino también para cumplir con los objetivos europeos de descarbonización. Por ello, después de dos décadas paralizado, el Gobierno central reactiva el impulso al tren en pleno debate sobre la emergencia climática y transición energética.
Desde la revisión de 2021 (Reglamento UE 1153/2021), la puesta en marcha de esta infraestructura multimodal de transporte está alineada con los objetivos del «Pacto Verde Europeo» (European Green Deal) y con la estrategia para un transporte más sostenible e inteligente (Sustainable and Smart Mobility Strategy).